3 de enero de 2018

Nutricion - Bebidas


BEBIDAS

El agua asegura el transporte de los elementos nutritivos y los desechos, y permite el mantenimiento de la temperatura corporal. Cada día el organismo pierde agua en diferentes formas y por varios mecanismos.
El reparto del agua en el organismo no es homogéneo: se encuentra en muy poca cantidad en la grasa y, sin embargo, representa casi una tercera parte del peso de los músculos y los órganos. El organismo pierde cada día agua. Para mantener su equilibrio, debe obtenerla con la alimentación, sobre todo, por medio de las bebidas...
      
El agua natural puede ser utilizada para satisfacer casi todas las necesidades de líquidos de los individuos, sin embargo, una dieta saludable puede incluir varios tipos de bebidas, además del agua.
 El agua debe ocupar el primer lugar en la mesa. Las otras bebidas proporcionan diversas sustancias que influyen en el equilibrio nutricional del organismo. Contrariamente a lo que se cree, se puede beber mientras se come: la digestión no se ve alterada. Pero es conveniente beber también entre las comidas: un vaso de agua por la mañana en ayunas, después a media mañana y por la tarde.

Café. La cafeína aumenta ligeramente el pulso y la presión arterial: se desaconseja consumir mucho café a personas hipertensas o con un trastorno cardíaco. Por otro lado, su efecto estimulante varía de una persona a otra. Varios estudios han observados asociaciones significativas entre la ingesta regular de café y menor riesgo de Diabetes tipo 2. Consumo de cafeína: La evidencia en adultos saludables sugiere que una ingesta de cafeína de hasta 400 mg/día, no está asociada con un aumento de diversos riesgos a la salud, incluyendo enfermedades del corazón, hipertensión, osteoporosis o colesterol elevado.
Té. Al parecer, protege el organismo contra los efectos tóxicos de la oxidación, debido a su contenido en flavonoides, sustancias que se encuentran también en el vino, las frutas y las verduras. Así pues, el consumo de té podría tener un efecto beneficioso sobre el envejecimiento e incluso para prevenir algunas enfermedades

La leche es la principal fuente de calcio y vitamina D en los niños, y aporta proteína de alta calidad.  La leche de soya fortificada sin azúcar es una buena alternativa para individuos que prefieren no tomar leche de vaca y proporciona cerca del 75% del calcio biodisponible en la leche, además de proteínas y otros micronutrientes.Las bebidas de yogurt contienen una menor cantidad de lactosa que la leche y pueden ser una buena opción para individuos que tienen baja tolerancia a la lactosa. Las leches y las bebidas de soya saborizadas y con azúcar agregada, tienen elevadas cantidades de energía, por lo que su consumo no es recomendado.

Gaseosas. Son ricas en calorías, un litro aporta alrededor de 400 calorías, en forma de sacarosa, el equivalente a veinte terrones de azúcar. Para evitar un exceso de peso, es preferible limitar el consumo de gaseosas
Las bebidas con edulcorantes no calóricos (refrescos de dieta, aguas con vitaminas, bebidas energetizantes, y otras bebidas “dietéticas” a base de café o té) se prefieren a las endulzadas con azúcar, ya que proveen agua y sabor dulce, pero sin aporte de energía. Se considera que los edulcorantes no calóricos aprobados por la FDA no son dañinos, aunque no hay ninguna otra evidencia en relación con la seguridad de estos productos, además de los sistemas de vigilancia de la FDA.

Jugo 100% de frutas: Proveen la mayor parte de los nutrientes de su fuente natural pero tienen un alto contenido energético y generalmente tienen menos fibra, vitaminas y otros beneficios no-nutritivos presentes en la fruta entera.

Bebidas deportivas: Contienen de 50 a 90% de energía (75 – 140kcal por vaso) de las contenidas en refrescos con azúcar y proveen pequeñas cantidades de sodio, cloruro y potasio. Estas bebidas están formuladas para atletas de resistencia y no son útiles o importantes para otros atletas o individuos. No se recomienda su consumo, excepto por atletas de alto rendimiento, ya que proporcionan calorías.

Bebidas Alcohólicas. Un consumo regular y moderado de bebidas alcohólicas (1 o 2 vasos de vino cada día para una mujer y de 1 a 3 vasos para un hombre) protege, en parte, de las enfermedades cardiovasculares. Este efecto del vino –del tinto, en particular– se debe a su riqueza en taninos. Por el contrario, un consumo importante tiene consecuencias graves: enfermedades del hígado, trastornos nerviosos o psiquiátricos, dependencia y degradación de las relaciones sociales y familiares.
Las bebidas energéticas son estimulantes y el alcohol es un depresivo, por lo tanto la combinación de estos dos efectos puede ser peligrosa porque reducen la habilidad de sentir la embriaguez.
En Tudieta, cuando se anotan los consumos diarios, queda registrada la cantidad de agua y alcohol consumida.
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