BEBIDAS
El agua asegura el transporte de los elementos
nutritivos y los desechos, y permite el mantenimiento de la temperatura corporal.
Cada día el organismo pierde agua en diferentes formas y por varios
mecanismos.
El reparto del agua en el organismo no es homogéneo: se encuentra en muy poca cantidad en la grasa y, sin embargo,
representa casi una tercera parte del peso de los músculos y los órganos. El
organismo pierde cada día agua. Para
mantener su equilibrio, debe obtenerla con la alimentación, sobre todo, por
medio de las bebidas...
El
agua natural puede ser utilizada para satisfacer casi todas las necesidades de
líquidos de los individuos, sin embargo, una dieta saludable puede incluir
varios tipos de bebidas, además del agua.
El agua debe
ocupar el primer lugar en la mesa. Las otras bebidas proporcionan diversas
sustancias que influyen en el equilibrio nutricional del organismo. Contrariamente a lo que se
cree, se puede beber mientras se come: la digestión no se ve alterada. Pero es
conveniente beber también entre las comidas: un vaso de agua por la mañana en
ayunas, después a media mañana y por la tarde.
Café. La cafeína aumenta ligeramente
el pulso y la presión arterial: se desaconseja consumir mucho café a personas
hipertensas o con un trastorno cardíaco. Por otro lado, su efecto estimulante
varía de una persona a otra. Varios estudios han observados asociaciones
significativas entre la ingesta regular de café y menor riesgo de Diabetes tipo
2. Consumo de cafeína: La evidencia en adultos saludables sugiere que una
ingesta de cafeína de hasta 400 mg/día, no está asociada con un aumento de
diversos riesgos a la salud, incluyendo enfermedades del corazón, hipertensión,
osteoporosis o colesterol elevado.
Té. Al parecer, protege el organismo
contra los efectos tóxicos de la oxidación, debido a su contenido en flavonoides,
sustancias que se encuentran también en el vino, las frutas y las verduras. Así
pues, el consumo de té podría tener un efecto beneficioso sobre el
envejecimiento e incluso para prevenir algunas enfermedades
La
leche es la principal fuente de calcio y vitamina D en los niños, y aporta
proteína de alta calidad. La
leche de soya fortificada sin azúcar es una buena alternativa para individuos
que prefieren no tomar leche de vaca y proporciona cerca del 75% del calcio
biodisponible en la leche, además de proteínas y otros micronutrientes.Las bebidas de yogurt contienen
una menor cantidad de lactosa que la leche y pueden ser una buena opción para
individuos que tienen baja tolerancia a la lactosa. Las leches y las bebidas de soya saborizadas y con azúcar agregada,
tienen elevadas cantidades de energía, por lo que su consumo no es recomendado.
Gaseosas. Son ricas en calorías, un litro
aporta alrededor de 400 calorías, en forma de sacarosa, el equivalente a veinte
terrones de azúcar. Para evitar un exceso de peso, es preferible limitar el consumo
de gaseosas
Las bebidas con edulcorantes no calóricos (refrescos de
dieta, aguas con vitaminas, bebidas energetizantes, y otras bebidas
“dietéticas” a base de café o té) se prefieren a las endulzadas con azúcar, ya
que proveen agua y sabor dulce, pero sin aporte de energía. Se considera que los edulcorantes no calóricos
aprobados por la FDA no son dañinos, aunque no hay ninguna otra evidencia en
relación con la seguridad de estos productos, además de los sistemas de
vigilancia de la FDA.
Jugo
100% de frutas: Proveen la mayor parte de los nutrientes de
su fuente natural pero tienen un alto contenido energético y generalmente
tienen menos fibra, vitaminas y otros beneficios no-nutritivos presentes en la
fruta entera.
Bebidas
deportivas: Contienen de 50 a 90% de energía (75 – 140kcal por vaso)
de las contenidas en refrescos con azúcar y proveen pequeñas cantidades de
sodio, cloruro y potasio. Estas bebidas están formuladas para atletas de
resistencia y no son útiles o importantes para otros atletas o individuos. No
se recomienda su consumo, excepto por atletas de alto rendimiento, ya que
proporcionan calorías.
Bebidas Alcohólicas. Un consumo regular y moderado de
bebidas alcohólicas (1 o 2 vasos de vino cada día para una mujer y de 1 a 3
vasos para un hombre) protege, en parte, de las enfermedades cardiovasculares.
Este efecto del vino –del tinto, en particular– se debe a su riqueza en
taninos. Por el contrario, un consumo importante tiene consecuencias graves:
enfermedades del hígado, trastornos nerviosos o psiquiátricos, dependencia y
degradación de las relaciones sociales y familiares.
Las
bebidas energéticas son estimulantes y el alcohol es un depresivo, por lo tanto
la combinación de estos dos efectos puede ser peligrosa porque reducen la
habilidad de sentir la embriaguez.
En Tudieta, cuando se
anotan los consumos diarios, queda registrada la cantidad de agua y alcohol consumida.
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